Lisandra Navas: ¿Virtual?
"Armemos un caos mejor en el mundo
lugar de paz donde reine nuestra locura
algo irrevocable que nos libere
Si es preciso pongamos flores a los
cañones
besos a las yerbas
poemas en las calles a los perros
vagabundos
Defendamos la canción desesperada(...)".
El fragmento anterior pertenece
al poema “Virtual”, uno de los textos que integran a ”Herederos de la culpa”, ópera prima de la joven autora Lisandra
Navas quien en sus inicios comienza a cosechar lauros como el Premio Primitivo
Arcos 2008.
Publicado en la colección Abrirse las
constelaciones de Ediciones La Luz,
este título, como lo anticipan los versos anteriores, es una propuesta que
resultará interesante, tanto para aquellos que se inclinan hacia una poesía que
privilegia la efectividad del mensaje - entre los que me encuentro - como a quienes prefieren tendencias mucho más
formalistas, porque su autora ha encontrado una forma expresiva en la que
participan la palabra de fuerza, certera, espontánea, y un lirismo sobrio, sin
estridentes manipulaciones del lenguaje, pero que exterioriza sus
interioridades en imágenes de aguda plasticidad.
Esas son las razones por las que “Herederos de la culpa” esté integrado, en su mayoría, por poemas
breves y de mediana extensión, pero de gran profundidad emotiva, que logra
atraer la complicidad, tienta, con esa mezcla explícita y “virtual”.
Con un estilo aún en evolución se distinguen en ella el trabajo con
recursos tradicionales de la poesía que en todas épocas pueden resultar
novedosos como la adjetivación y la experimentación con la integridad y
disposición de los versos, recursos siempre atractivos y eficaces que gran
parte de los autores jóvenes han evadido, por seguir tendencias reinantes, o
por adoptar facilismos poéticos alejados de lo mejor producido en la Historia de la Literatura.
Esta variedad en el repertorio
propicia dinamismo a la lectura del conjunto, apoyados por los temas que en él
se recrean, los que transitan desde vivenciales íntimos, hasta el tema erótico
y homoerótico – de constante presencia en nuestra poesía reciente – en los que por momentos aparece un tiritante
aliento de esperanza.
Este tratamiento de temas intimistas e
individualizados, si bien es propio de la lírica, está insertado en toda una
tendencia en el arte de la provincia que trasciende a la literatura.
El comentario sobre las dinámicas del
contexto actual, enfocado desde una proyección estética más volcada hacia el
individuo, en todas las manifestaciones
de la plástica, el teatro y la danza caracteriza la creación joven holguinera. Por supuesto, con las sabidas
excepciones de artistas más involucrados con lo social y el imaginario
colectivo.
Desde esta ópera prima se avizora una
poetiza que se identificará por el dominio de un arsenal diverso de técnicas
literarias que le posibiliten su incursión en varias modalidades expresivas.
Esperamos que en próximas entregas incorpore un
orden temático más abierto a
otras facetas de esa rica y múltiple cotidianidad del cubano.
Pero “Herederos de la culpa” como libro significa mucho más que el debut
de Lisandra – suceso trascendental para ella -. El mismo viene a engrosar un
patrimonio naciente y tal vez imperceptible aún para algunos, en las arcas de Ediciones La
Luz. Me refiero a una literatura femenina
de reciente aparición en la que desde sus primeros textos se aprecian
incuestionables valores artísticos.
En esa nueva horneada “Herederos de la culpa” constituye una
obra nada virtual, que sin dudas, ayudará a quienes nos acerquemos a su lectura
para que “Armemos un caos mejor en el mundo”.
Yusmel Pérez
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Colaborador:
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Yusmel
Pérez Figueredo.
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